miércoles, 8 de enero de 2014

Ejercicio para aliviar pelvis y zona lumbar


El ejercicio que describiré en este artículo es conocido como posición de descanso de Brügger.
Este ejercicio es muy útil para descansar y reequilibrar  la postura corporal, especialmente la zona lumbar, y sincronizar la respiración. Invierte muchas de las tensiones producidas por prolongados períodos de sedestación ya que flexibiliza los tejidos sometidos a tensión y tonifica los inhibidos.
Instrucciones:Posición de descanso de la pelvis y zona lumbar - Brügger.
  1. Siéntate al borde de una silla con los brazos relajados al costado del cuerpo y las palmas hacia adelante.
  2. Las piernas deben estar separadas y un poco más bajas que las caderas.
  3. Coloca los pies en la misma línea de las rodillas (flexión de rodillas a 90º) y girados ligeramente hacia afuera.
  4. La respiración debe ser lenta. Cuando espires rueda hacia atrás la pelvis de manera que la columna adopte la forma de C. Permite que el cuello y la cabeza sigan la curva de la columna.
  5. Cuando inspires rueda ligeramente la pelvis hacia adelante (el movimiento armónico llevará levemente al esternón hacia adelante y arriba). Deja que el cuello, la cabeza y los ojos sigan la curva de la columna (la barbilla permanecerá hacia dentro). Simultáneamente gira los brazos hacia fuera de manera que los pulgares apunten hacia atrás.
  6. Espira nuevamente repitiendo el punto 4.
Te sugiero repetir el ejercicio varias veces al día, en tandas de 10 ciclos cada vez. Recurre a él cuando notes tensión o dolor muscular en zona lumbar, pelvis e incluso en cuello y hombros; también cuando necesites respirar profundamente
.

¿QUE REPRESENTA LA ACUPUNTURA?

La acupuntura representa una de las más importantes
aportaciones de la medicina china. Pese a atesorar
milenios de conocimiento y estar cada día más extendida
en los países occidentales, arrastra todavía críticas
que la tachan de pseudociencia y paramedicina, mientras
se suceden los estudios científicos que certifican o
desautorizan su acción.

Una cuestión de energía
Para entender la acupuntura es preciso conocer las
bases de la medicina tradicional china, que parten
de la idea de que la enfermedad es el resultado del
desequilibrio de la energía vital, llamada qui,

Puntos y meridianos
Los puntos de acupuntura en el cuerpo humano
se clasifican en 14 grupos. La línea que une
los puntos de cada grupo se llama meridiano.
De ellos, 12 son bilaterales, esto es, 6 se
ubican en la parte derecha del cuerpo y otros
seis en la izquierda, mientras que otros dos
quedan en la línea media. Cada meridiano tiene
un trayecto definido que sigue dos vías: la interna,
que tiene su origen en un órgano y recorre el cuerpo
conectándose a la segunda vía, la externa, que
finaliza en la terminal del punto de acupuntura
y que se conecta a la interna llevándola de regreso
al órgano de origen, lo que convierte al meridiano
en una especie de circuito cerrado. Cada meridiano
se denomina según su órgano de origen: el del pulmón,
el del intestino grueso, el del bazo, el del corazón, etc.

Acción sobre el sistema nervioso
Los meridianos no tienen correspondencia con estructuras
anatómicas conocidas, pero sí hay pruebas de que son reales:
las mediciones de la resistencia eléctrica de la piel y los
estudios de la estructura microscópica de los tejidos y células
de los puntos confirman que estas zonas son diferentes del resto.

Por otro lado, aunque todavía se desconoce su funcionamiento exacto,
se sabe que la acupuntura actúa sobre el sistema nervioso, estimulando
la actividad de sustancias analgésicas como las endorfinas y las células
del sistema inmunológico. Algunos estudios han evidenciado que la
acupuntura altera la química cerebral, pues influye en la liberación
de neurotransmisores y hormonas e incide en partes del sistema nervioso
relacionadas con las sensaciones y funciones involuntarias del organismo
(reacciones inmunológicas, flujo sanguíneo, presión arterial?).
Pero aún no se han descifrado los mecanismos íntimos por los que
actúa en el organismo.

¿QUE ES LA ENERGIA VITAL?

Principios fundamentales

Todo individuo posee una fuerza o energía que mantiene su vida. Esta fuerza a lo que se llama
"ENERGIA VITAL" se la podría comparar a la cuerda de un reloj que lo
mantiene en funcionamiento hasta que se agota. El sistema nervioso es
el distribuidos de la energía vital y se encuentra concentrada en el cerebro
y la médula espinal. Todos nacemos con un caudal de esta energía vital y es
responsabilidad de cada uno de nosotros el cuidarla y distribuirla de la manera más sabia.
Nadie puede alargarla de modo que su vida se alargue más de lo que originalmente
podía hacerlo; de la misma manera que no se puede alargar más una pila que está
siendo usada al máximo de su rendimiento. Esta energía es la que hace posible
el restablecimiento de la salud ante los diferentes organismos enfermos,
sin importar cual sea la dolencia y, por lo tanto, en ella está la verdadera
"panacea" de la curación; no en médicos, ni en remedios, ni medicinas, etc.

Desde el punto de vista fisiológico la energía vital se debilita por
anormal funcionamiento del aparato digestivo, pulmones e inactividad de la piel,
provocando una intoxicación progresiva y envenenando y enervando nuestro organismo.
Cuando el organismo, además, es envenenado por medicamentos no afines a las células
del ser vivo, la toxemia hace que la energía vital del individuo sucumba y no haya remedio posible.


Formas de restablecer la energía vital
La energía vital puede ser restablecida por medio de descongestionar
el interior del vientre de la fiebre interna. Esto se logra dirigiendo el
tratamiento de la siguiente manera:
1) eligiendo la aplicación hidroterápica más idónea que produzca fiebre curativa según el caso
2) refrescando el aparato digestivo con dieta adecuada refrescante basada principalmente
en frutas, ensaladas y hortalizas tiernas, siempre todo en crudo y bien compatibilizado.

La energía vital produce las crisis curativas
Como ya se ha explicado toda enfermedad no es más que un esfuerzo de
la energía vital del individuo por volver a la normalidad funcional que es
la salud. De modo que si una persona sigue los pasos antedichos para restablecer
su energía vital verá como en su organismo se presentan una serie de reacciones
o "crisis curativas" cuyo propósito es restablecer la salud.

Estas crisis se pueden presentar de muy diferentes formas:
dolores, fiebres, erupciones en la piel, catarros nasales,
diarreas, tumores, ezcemas, etc.
Estas crisis de purificación se producen mediante eliminación
de residuos por los emuntorios principales o secundarios.
Estos actúan como esponjas y recogen de la sangre materia extraña
para su descomposición y eliminación.
De aquí se deduce la gran equivocación de la medicina química que
siempre procura sofocar el síntomas o suprime estas actividades eliminatorias
confundiéndolas con algo peligroso para el organismo.
De modo que el recorrido que debemos hacer para conseguri la salud
consiste primero en nutrir nuestra energía vital mediante sangre pura
producida por buenas digestiones y en segundo término favoreciendo
as eliminaciones de residuos tóxicos mediante crisis curativas o enfermedades beneficiosas.


La tesis de José Letamendi
Este doctor viene a decir más o menos lo mismo que lo expuesto anteriormente,
que es la base también del pensamiento de Manuel Lezaeta.
Según Letamendi la energía vital es determinante también de la
inmunidad que basta en la mayoría de los casos para triunfar ante
la causa perturbadora y recuperar la salud. El grado de eficacia del sistema
inmunitario depende en gran manera de la vitalidad específica del individuo.
Tenemos que potenciar nuestro sistema inmunitario y nuestra vitalidad por
medio de vivir de acuerdo con la leyes naturales y el uso de los agentes naturales
(aire, agua, tierra, sol, etc.) y no por vacunas.

De todo esto se puede concluir que las diferentes manifestaciones sintomáticas
tienen como causa la misma dolencia; y que esa sintomatología depende de la energía
vital de cada individuo, de la eficacia actuante de las defensas del individuo y
de las peculiaridades heredadas o adquiridas de cada persona; y no de la causa morbosa.
De modo que, aunque todo sea la misma dolencia, el tratamiento debe ser individualizado
según las peculiaridades del sujeto.
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